sábado, 2 de mayo de 2015

Historia de la literatura japonesa


literatura japonesa


La historia literaria de Japón es relativamente reciente, sobre todo si se compara con la de su vecina China. En efecto, los monumentos más antiguos conservados datan de principios del siglo vm después de Jesucristo y aparecen en el Kojiki (Libro de las cosas antiguas), recopilación de relatos religiosos y mágicos y de poesías, terminada en el año 712, y en el Nihongi, en 720, de índole muy similar al anterior. A finales del citado siglo vm puede fecharse el Manyoshu (Colección de diez mil hojas), que contiene casi cinco mil poemas líricos muy breves, denominados tankas, obra de distintos poetas.

En la época de Heian (782-1185) se fijan diferentes géneros en prosa, como el o «diario íntimo». el monogatari, o «relato novelado», y el zuihitsu, colección de pensamientos, ensayos y aforismos. En el año 905 está fechado el Kokinshu (Colección de poesías antiguas y modernas), compilada por el poeta Ki no Tsurayuki, una de las más relevantes personalidades literarias de su tiempo; el Kokinshu está formado, en su mayor parte, de tankas más refinadas y artificiosas que las del Manyoshu.



La prosa de la época de Heian se halla magníficamente representada por el monogatari (Relato de Genji), de Murasaki Shikibu (¿978-1031?), admirable fresco de la vida en la corte, descrito con especial encanto y sutileza, y considerado una de las obras maestras de la literatura japonesa. De la misma época es el Makura no soshi (Libro de la almohada), de Sei Shonagon, que es en realidad un zuihitsu lleno de humor y sensibilidad.


Si bien en la época siguiente, la de Kamakura (1185-1335), se sigue cultivando la poesía, es la prosa la que predomina. Debe mencionarse al ermitaño Kamo no Chomei (1154-1216), autor de Hojoki (Narración de mi cabaña), conjunto de pensamientos y máximas de carácter religioso y filosófico. A esta época de inestabilidad política corresponden varios relatos bélicos, novelas históricas y epopeyas (gunkij, como Heike monogatari (Historia de la familia Heike), de mediados del siglo xm; algo posterior, ya en la época siguiente, es Taiheiki (Historia de la gran paz), relato repleto, a pesar de su título, de combates, sangre y venganzas. El zuihitsu aparece en esta época cultivado especialmente por Yoshida Kenko (1283-1350) en sus Tsurezuregusa (Ensayos de los momentos de ocio), caracterizados por la delicadeza y la melancolía.


La época de Muromachi (1335-1573) se distingue por el auge del teatro, que hasta entonces había tenido poca importancia en el conjunto de la literatura japonesa. En esta época se fija el no, drama lírico muy estilizado, de escenografía sencilla, que interpretan pocos actores provistos de máscaras, las cuales simbolizan a los personajes. Existen distintos tipos de no, según expresen acciones de los dioses, batallas, venganzas, etc. El verdadero creador del teatro no y de toda una escuela de escritores y actores es Seami Motokiyo (1363-1443).


Otros géneros dramáticos típicamente japoneses, como el joruri y el kahuki, surgen en el siguiente período, el de Tokugawa (1603-1867). El joruri consiste en la recitación, acompañada de música en muchos casos, de asuntos guerreros o amorosos, siempre muy elevados; es propio del teatro de titeres (bumaku), en el que la acción y los diálogos, interpretados por el recitador, se representan por actores encapuchados portadores de títeres —que son los personajes—, en ocasiones de hasta 1,30 m de altura. Tiene un origen más popular el género kabuki, basado en la danza, el canto y la recitación; en su origen lo interpretaron únicamente mujeres y, durante muchos años, las obras se debieron a los propios actores, sin intervención de dramaturgos. En la actualidad es el género de mayor difusión entre los de origen propiamente japonés. En la época Tokugawa los autores más importantes se llaman Chikamatsu Monzaemon (1653-1725)’y Takeda Izumo (1691-1756).

En este período se aprecia el resurgimiento de la poesía gracias, sobre todo, a Matsuo Basho (1643-1694), creador de una escuela cuyo más genuino vehículo de difusión es el haikai o haiku, composición brevísima, de tono ingenioso y gran sensibilidad.

Con todo, el género por excelencia de la época Tokugawa es la novela, que alcanza sus más altas cimas, especialmente en la orientación realista. Ihara Saikaku (1642-1693) crea la          (novela de costumbres) con Koshoku (Un          hombre dedicado al placer), obra teñida de erotismo. Jippensha Ikku (1765-1831) debe su fama a la extensa novela burlesca Hizakurige (1802-1822), en cincuenta y seis volúmenes; satírico se muestra también Shiketei Samba (1775-1822) en Ukiyo-buro (La gente en el baño público). El autor más elevado de la época es Kyo-kutei Bakin (1767-1848), que escribe largas novelas de costumbres, como la titulada den (Historia de los ocho perros de Satomi de Nanso, 1814-1841). publicada en ciento seis volúmenes.

En el nivel filosófico y erudito se asiste en este tiempo a la pugna entre los wagakusha, o partidarios de la cultura japonesa tradicional, y los sometidos a la influencia china, que se resuelve en el siglo xviii a favor de los primeros, por mérito del pensador Motoori Norinaga (1703-1801).

Con la dinastía Meiji (a partir de 1867) se inicia para Japón una etapa de apertura al mundo occidental, que cristaliza en la aceptación de las principales corrientes literarias del momento. Adalid en la campaña de modernización de la literatura nipona, que supone, en otro campo, la unificación de la lengua hablada y la escrita, es Tsubouchi Shoyo (1859-1935), traductor de Shakespeare y otros escritores europeos, y autor de un importante estudio sobre el realismo literario, Shosetsu shinzui (La esencia de la novela, 1885), de influencia decisiva. Poco después, Futabatei Shimei (1864-1909) publica la primera novela en lengua moderna, Ukigumo (La nube errante, 1888).
La novelística es el género más cultivado en la literatura japonesa moderna. De tendencias naturalistas son las creaciones de Shimazaki Toson (1872-1943), cuya novela más conocida es Hakai (El mandato quebrantado, 1906), mientras que Arishima Takeo (1878-1923) muestra preocupaciones sociales en Kain no matsuei (La estirpe de Kain. 1917). Más tarde se produce una reacción de tendencia neorro-mántica, que representa Shiga Naoya (n. 1883), especialista en relatos cortos, y el fecundo Tanizaki Junichiro (1886-1965), autor, entre otras obras, de Shunkinsho (Historia de Shunkin, 1933) y Kagi (La confesión impúdica, 1956).

La poesía tiene poca importancia en esta época y presenta dos tendencias bien definidas: una occidenta-lizante y otra tradicional. Pertenece a la primera Ki-tahara Hakusha (n. 1885) y a la segunda Sato Sonosu-ke (n. 1889).


La producción más reciente, en lo que se refiere a la novela, responde a dos orientaciones. La primera, realista, popular y. en ocasiones, proletaria, se ocupa en relatos de guerra y en las luchas sociales; la segunda, enraizada en la tradición narrativa nipona, es intimista, autobiográfica muchas veces, y llena de sensibilidad. Se hallan en la primera dirección la señora Hayashi Fumiko (1904-1951) y Kikuchi Kan (n. 1888), entre otros. En la segunda se encuentran Dazai Osamu (1909-1948), Mishima Yukio (n. 1925), de gran fama, autor de Kinkakuji (El pabellón de oro, 1962), y, sobre todo, Yasunari Kawabata (1899-1972), galardonado en 1968 con el Premio Nobel por expresar con gran sensibilidad los valores eternos de Japón en obras como Yukigani (País de nieve, 1937), Sembazuru (Una grulla en la taza de té, 1952) y Yama no oto (El rugido de la montaña, 1952).

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