sábado, 9 de mayo de 2015

Historia de la literatura India





La literatura india ofrece una de las muestras más antiguas del genio creador del hombre. Algunas de las obras que se conservan se remontan al milenio m anterior a la era cristiana. Están escritas en sánscrito, la lengua más antigua conocida del tronco indoeuropeo.

A la primera época de esta literatura pertenecen varios textos religiosos, que se dividen en grupos. Se trata de los Veda (palabra que significa «ciencia»), que consta de los siguientes textos: (Veda de los himnos), Alharvaveda (Veda de los conjuros), Samaveda (Veda de los cánticos) y Yajurveda (Veda de las fórmulas sagradas). Como se advierte, son colecciones de himnos, oraciones, cánticos para la liturgia, invocaciones a los dioses, etc., de gran riqueza cromática en las descripciones y profunda espiritualidad.

A este grupo, el más importante, sigue cronológicamente el de los Brahmana, emparentado con el de los Upanisad, que recogen enseñanzas de género religioso y filosófico. Finalmente, los Sutra son series de aforismos sobre los más diversos temas, aunque siempre de inspiración religiosa.

De una etapa posterior proceden los grandes poemas épicos de la literatura sánscrita: el Mahabharata         el Ramayana. Ambos son obra de varios autores y sufrieron muchas refundiciones y cambios hasta recibir forma definitiva a mediados del siglo II d. de J.C.

El Mahabharata es ciertamente el poema más extenso escrito en el mundo, pues consta de unos doscientos mil versos. A pesar de que se señale como autor a un cierto Viasa, resulta evidente que tan ingente epopeya se debe a varios poetas y aun a varias generaciones. La obra, cuyo tema central son las luchas entre los descendientes de los hermanos Kuru y Pandu, está repleta de digresiones, en ocasiones de centenares de versos, que la convierten en una especie de enciclopedia que contiene toda la sabiduría india de la época.

Más corto, aunque de mayor valor literario, es el Kamayana, escrito por Valmiki, el más antiguo de los poetas indios de nombre conocido. Relata las hazañas del rey Rama, que, entre otras peripecias, debe luchar por la salvación de su esposa Sita, prisionera de los demonios. Esta epopeya, de reminiscencias míticas, está escrita en estilo cuidado y culto.

El budismo, una de las grandes religiones de la India, dio lugar a una literatura canónica, que se ha conservado en una gran obra denominada Tripitaka (Las tres cestas). Si bien su contenido es básicamente religioso, se encuentran en ella fábulas y leyendas de tipo novelesco, relacionadas con la vida de Buda y las transmigraciones de su alma.


Ya en la era cristiana se aprecia un nuevo florecimiento de la literatura india. Así, el teatro, que se cultiva desde el siglo n a. de J.C., alcanza su más alto valor con Kalidasa, que vive entre los siglos IV y V.

Su obra maestra se titula Sakuntala, drama de intriga amorosa entresacada del Motras obras de Kalidasa se inspiran también en escritos anteriores.

Es autor asimisíno de poemas épicos, como Kuma-rasambhava (El nacimiento de Kumara) y Raghu-vamsa (El linaje de Raghu), que es una exaltación de Rama. Se distingue también en la poesía lírica, especialmente con su poema Meghaduta (La nube mensajera), tierna historia de amor en la que una nube es portadora de los mensajes de los enamorados. Kalidasa aparece, pues, como autor versátil, en cuya producción se encuentran muestras de los principales géneros de la literatura india.

El teatro tuvo otros cultivadores de menor importancia, como Bhasa (siglo II), autor de la comedia de enredo Carudala, y Vishakhadatta (siglo V), autor de Mudraraksasa, drama de corte político.

La poesía lírica, si bien no alcanza el florecimiento de la épica, presenta algunas muestras dignas de tener en cuenta. Las colecciones más antiguas, denominadas Sattasai, pertenecen a los siglos III-V, y contienen poesias amorosas en su mayor parte. Más tarde entran en la poesía conceptos éticos y morales, formando el género de los Sütaka. El más importante de los líricos, como queda dicho, es Kalidasa.

Por su influencia en la literatura y en el folklore universal resulta importante la narrativa india, que tiene una de sus más antiguas muestras en el Pancha-tantra (Los cinco libros), conjunto de setenta cuentos o fábulas redactadas en época indeterminada, entre los siglos m y vi, atribuido a Vishnusarman. Estos apólogos, en unas ocasiones de gran realismo y en otras de fantasía desbordante, se traducen al persa en el siglo VI y, a través del árabe, llegan a Europa.

Son posteriores otras colecciones de relatos, entre las que se destaca la titulada Hitopadesa (La buena enseñanza), redactada entre los siglos X y XIV.

Las obras en sánscrito de carácter técnico y didáctico abundan mucho, y abarcan distintos temas, aunque su valor literario resulte escaso. Son especialmente célebres el Manavadharmasastra, conocido también como Código de Manu, el primer rey y legislador del mundo, interesante para conocer la vida pública en la India entre los siglos II y III, y el Kamasutra (siglo VI), famoso tratado erótico.

Tras unas centurias de notable escasez de obras originales, en las que predominan las adaptaciones y refundiciones de escritos anteriores, la literatura en la India renace en el siglo xiv, a través de distintos vehículos de expresión: el sánscrito es sustituido, como lengua literaria, por distintos idiomas modernos, principalmente el tamul, el bengalí y el hindí.

En ellos se cultiva la poesía amorosa y religiosa, como ha sucedido en el período del sánscrito, aunque las producciones sean de escaso interés. Abundan asimismo los comentarios filosóficos y religiosos, así como refundiciones o traducciones de las epopeyas sánscritas.

En tiempos más modernos, hay que mencionar en primer lugar a Sri Aurobindo (1872-1950), educado en Inglaterra, como tantos indios de elevada posición. A su regreso a su país natal, intervino en política con ideas nacionalistas. En su extensa producción, escrita en inglés y bengalí, se encuentran obras sobre política y filosofía, así como diversos estudios sobre la antigua poesía sánscrita.





Con todo, el más universal de los escritores de la India es Rabindranath Tagore (1861-1941), que alcanza el Premio Nobel de Literatura en 1913. Si bien Tagore redacta la mayor parte de sus obras en bengalí, se difunden ampliamente gracias a las traducciones al inglés. Partidario del quietismo en política y en filosofía, su vida y su obra estuvieron dedicadas a la India, y se mantuvo al margen de la influencia occidental. Con todo, viaja por Europa y los Estados Unidos, y escribe sus impresiones en varios libros. Su producción es rica, pero se le conoce sobre todo por sus libros de poemas, de gran lirismo e intimidad, entre los que puede citarse (Ofrenda de cantos, 1915); es autor, asimismo, de algunas novelas, como Gora (1910), y de dramas, entre los que se encuentra Dak ghar (El cartero del rey, 1913).

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